Nuestra ruta
arqueológica por la Argólida no estaría completa si no nos detenemos
a admirar uno de los ejemplos de recinto dramático más soberbio de
todos los tiempos; El templo de Esculapio. o Asclepio como dicen los
griegos.
Debido a que se mantuvo
bajo tierra hasta el siglo XIX, la construcción permanece
relativamente intacta. El santuario estaba consagrado a Asclepio,
dios de la medicina, cuyas ruinas se extienden hacia el noroeste del
anfiteatro de Epidauro.
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